Otoño y Ayurveda : la transición de la temporada
- claudia posada
- 2 oct 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 3 oct 2025

Otoño y Ayurveda : la transición de la temporada
En el Ayurveda se trabaja con el concepto de ritucharya, que significa “regla o conducta estacional” es decir, adaptar dieta, actividades y estilo de vida para alinearse con los cambios de la naturaleza y prevenir desequilibrios.
El otoño es una transición desde el calor veraniego (donde predomina el dosha Pitta) hacia la frialdad y sequedad del invierno (cuando el dosha Kapha puede aumentar). En esta estación predominan las cualidades de frío, sequedad, ligereza, movimiento y aspereza, las cuales se asemejan especialmente al dosha Vata. Por ello, el otoño es considerado en muchos textos como la estación de mayor riesgo de desequilibrio para Vata, y en general se recomienda contrarrestar esas cualidades con hábitos y alimentos que aporten calor, humedad, nutrición y estabilidad.
El objetivo es mantener el equilibrio interno frente a los cambios externos.
Algunas de las características del otoño son:
Clima más fresco, seco, con viento, cambios bruscos de temperatura durante el día.
Menor humedad ambiental.
Días más cortos, noches más largas.
Las hojas se secan y caen — analogía cósmica con la sequedad interna.
La digestión tiende a debilitarse cuando la energía del “fuego digestivo” (agni) desciende frente al cambio climático.
Mayor susceptibilidad a los resfríos, a la sequedad en piel, boca y mucosas, rigidez articular, insomnio, inquietud mental.
Para muchos, aparecen síntomas como:
Sequedad en la piel, labios, cabello.
Estreñimiento, gases, digestión lenta.
Nerviosismo, ansiedad, insomnio, mente dispersa.
Dolor en articulaciones, rigidez, contracturas.
Sensación de fragilidad, frío interno (manos / pies fríos).
Resfriados, alergias nasales, irritación de las vías respiratorias.
Estos síntomas emergen porque el dosha Vata, que es de naturaleza aire/éter, tiende a aumentar en esta estación (por ser similar en cualidades) y “ascender” o desequilibrar otros sistemas.
Por esta razón, en el otoño es clave para equilibrar esas cualidades dominantes del invierno con recursos que sean contrarios: calor, humedad suave, sustancia, estabilidad, lentitud.
3. Dieta y nutrición recomendadas en otoño
La alimentación es uno de los pilares más poderosos para mantener el equilibrio. En otoño conviene favorecer alimentos que sean:
Calientes o a temperatura tibia
Cocidos, bien cocidos (no crudos fríos)
Ligeramente aceitosos o con grasa saludable
Dulces, ácidos ligeros o salados (sabores que pacifican Vata)
Nutritivos, pero no excesivamente pesados
Bien condimentados con especias digestivas suaves
Alimentos favorables
Algunos alimentos y grupos especialmente útiles:
Verduras de raíz: zanahorias, betabel, chirivía, remolacha, calabaza, camote, nabo.
Verduras cocidas: espinaca, acelga, kale, col rizada, calabacín, brócoli (moderado) — preferiblemente cocinadas al vapor o salteadas.
Cereales integrales suaves: arroz basmati, avena, mijo, quinoa en pequeñas cantidades.
Legumbres ligeras: lentejas amarillas, mung dal, garbanzos bien remojados, judías pequeñas, lenteja roja; evitar legumbres pesadas sin remojo.
Frutas cocidas o suaves: manzana (asada o compota), pera cocida, plátano maduro, membrillo (cocido). Evitar frutas crudas frías en exceso.
Ghee (mantequilla clarificada) y aceites nutritivos en moderación, especialmente aceite de sésamo, almendra, nuez, aguacate.
Frutos secos y semillas: almendras (remojadas), nueces, semillas de lino, calabaza, girasol — en moderación.
Caldos y sopas: sopas nutritivas con verduras, kitchari (arroz + lentejas) ligero, cremas de verdura templadas.
Hierbas y especias digestivas: jengibre fresco, cúrcuma, comino, coriandro, fenogreco, pimienta negra, hinojo, clavo, canela. Son excelentes para avivar la digestión y contrarrestar la frialdad.
Lácteos ligeros (si la constitución lo permite): en pequeñas cantidades, preferir leche tibia con especias, yogur natural con moderación .
Té de hierbas tibias: manzanilla, jengibre con limón, hinojo, cedrón, canela suave.
Lo que debe evitarse o limitarse
Alimentos crudos, fríos, secos, ligeros, como ensaladas crudas sin aderezo tibio, frutas frías, jugos helados.
Comidas muy frías (helados, bebidas con hielo).
Alimentos secos y muy fibrosos en exceso (popcorn, galletas secas, pan sin humectación).
Comidas excesivamente picantes, ácidas fuertes, alimentos fermentados en exceso (para Vata excesivo).
Comidas pesadas, grasosas, fritas en exceso (cualidad opuesta a lo que necesitamos).
Fumar, consumo de cafeína o sustancias que resequen o agiten la mente.
Saltarse comidas o hacer ayunos prolongados (especialmente peligroso para Vata).
Cómo armar una comida típica en otoño
Un buen menú podría incluir: sopa tibia de verduras de raíz con arroz o lentejas, acompañada de verduras estofadas o salteadas con especias, un poco de ghee, y de postre fruta cocida con canela.
Si tu digestión es fuerte, puedes incluir una porción moderada de proteína vegetal (o animal ligera si tu constitución lo permite).
Es importante masticar bien, comer despacio, sin prisa.
4. Actividad física: qué hacer y qué evitar en otoño
Actividades físicas recomendadas
Yoga suave / Yin / Hatha lento: enfocarse en posturas de enraizamiento, apertura suave, estiramientos largos, secuencias lentas.
Caminatas moderadas al aire libre, preferiblemente en momentos del día más templados, con buena respiración consciente.
Tai chi, qigong u otras artes energéticas suaves que promueven la fluidez interna sin impacto excesivo.
Ejercicio ligero de fuerza / resistencia moderada: enfocarse más en trabajos de estabilización, tonificación ligera en lugar de alta intensidad.
Movilidad articular, estiramientos diarios para evitar rigidez.
Actividades a evitar o moderar
Ejercicio extremo, agotador o muy intenso (como entrenamientos de alta intensidad, correr largas distancias, competiciones) que pueden agotar la energía interna y agravar Vata.
Actividades al aire libre en condiciones climáticas adversas (viento frío, lloviznas) sin protección adecuada.
Deportes de alto impacto que generen choques, vibraciones fuertes, que puedan resecar las articulaciones.
La regla clave es: que el ejercicio sea armonioso, nutritivo y estabilizador, no movilizador extremo.
5. Cómo abordar el otoño según tu dosha (Vata, Pitta, Kapha)
Vata en otoño
Riesgo principal: un exceso de frío, sequedad, agitación mental, insomnio, estreñimiento, dolor en articulaciones.
Claves de equilibrio para Vata:
Más enfoque en alimentos oleosos, nutritivos, calientes, con ghee o aceites saludables.
Usa especias cálidas (jengibre, canela, pimienta suave, clavo, comino) para sostener la digestión.
Masajes con aceite caliente (abhyanga) diariamente o al menos cada dos días.
Añadir ingredientes “untuosos” como ghee, mantequilla, aguacate, aceite de sésamo o almendra.
Mantener calor interno: ropa abrigada, evitar corrientes de aire, usar bufandas, calcetines, gorro, etc.
Evitar la sobreexposición a estímulos intensos: mantener horarios coherentes, dormir suficiente.
En cuanto al ejercicio: muy suave, evitar bruscamente cambios de ritmo, priorizar calidad sobre cantidad.
Prácticas de respiración calmante, meditación, visualización, yoga restaurativo.
Pitta en otoño
Para alguien con dominancia o parcialidad Pitta, el otoño puede traer un leve descenso del calor interno, lo que podría “apagar” demasiado el fuego digestivo si se lleva a excesos de calor. También puede haber irritabilidad si se ajusta mal.
Aspectos a cuidar:
Evita comidas demasiado picantes o calientes; el calor excesivo podría agravar el fuego interno.
Inclina tu dieta hacia alimentos moderadamente tibios, no muy calientes.
Prefiere frutas frescas en porciones moderadas, pero evita el exceso de alimentos crudos fríos.
En cuanto al ejercicio, el calor calmo es bueno, pero sin pasar al sobreentrenamiento.
Mantén hidratación adecuada, no dejes que el cuerpo se reseque.
Usa especias más suaves y refrescantes como cilantro, menta, cúrcuma, jengibre suave.
Evita el estrés: prioriza meditación, descanso, momentos de calma.
Se recomienda para Pitta-Kapha en otoño alimentos como manzanas, bayas, espárragos, cilantro, frijoles mungo, arroz basmati, etc.
Kapha en otoño
Para Kapha, el otoño no es tan desafiante como el invierno o la primavera temprana, pues la sequedad y la ligereza le pueden hacer bien. Pero el riesgo es acomodo, letargo o congestión.
Estrategias para Kapha:
Introducir más actividad física que sea estimulante (pero no violenta).
Enfocar la dieta en alimentos más ligeros, menos grasos, con especias que estimulen el metabolismo: pimienta, jengibre, ají suave, semillas de mostaza.
Evitar alimentos pesados, dulces en exceso, lácteos densos.
Moderar aceites y grasas — usar aceites ligeros (girasol, aguacate) con moderación.
Evitar dormir demasiado o prolongaciones en la inactividad.
Aprovechar la sequedad del ambiente para movilizar la energía latente de Kapha.
Incluir alimentos con efecto “descongestionante” o expectorante moderado, especialmente si hay tendencia a congestión respiratoria.
En resumen: para Kapha el otoño puede ser una estación de refuerzo energético, siempre cuidando de no caer en el exceso de inercia.
6. Consejos prácticos y rituales para todo el otoño
Para ayudarte a aplicar este conocimiento en la vida diaria, aquí una serie de sugerencias y rituales prácticos:
Desayuno reconfortante: gachas de avena tibia con especias (canela, cardamomo), un poco de ghee, trozos de fruta cocida.
Snacks tibios: frutos secos remojados, semillas ligeramente tostadas, rodajas de fruta cocida con especias.
Té de la tarde: infusión de jengibre con limón, canela, hinojo. Evita bebidas cargadas de cafeína.
Comidas conscientes: masticar bien, no comer apresurado, evitar distracciones (tv, móvil) al comer.
Ritual de auto-masaje (abhyanga): dedicar 10-15 minutos por la mañana o al mediodía con aceite tibio.
Baños tibios / sauna leve: a veces incluir un vapor suave o baño tibio tras la ducha con hierbas (romero, eucalipto).
Dormir temprano: idealmente antes de las 22:00; mantener ambiente cálido, evitar corrientes.
Aceptar la lentitud: disminuir el ritmo mental, evitar múltiples proyectos simultáneos, priorizar lo esencial.
Ropa y abrigo adecuados: sobre todo cabeza (gorro), pies (calcetines), manos (guantes), bufanda si hace viento.
Apoyo herbal (respetando contraindicaciones y supervisión profesional):
Ashwagandha (para estabilidad, nervios).
Triphala suave (para apoyar digestión / limpieza leve).
Brahmi, Vacha, Brahmi para la mente.
Hierbas específicas locales que en tu ecosistema se ajusten a las cualidades de otoño (consulta con un médico o experto en Ayurveda local).
Chequeo temporal: a mitad del otoño, observa cómo te sientes (energía, digestión, sueño) y ajusta dieta/actividad si notas signos de desequilibrio (sequedad excesiva, fatiga, inquietud).
Apoyo nutricional previo al invierno: considera una limpieza suave de otoño facilitar al cuerpo eliminar acumulaciones, pero sin exceso el otoño es buen momento para “preparar el terreno” ante el invierno.
Conclusión
El otoño exige de nosotros una atención sutil: es una estación de transición, donde el cuerpo puede sentirse “a la intemperie” ante la llegada del frío y la sequedad. El Ayurveda nos propone anticiparnos con rutinas, alimentación y prácticas que nos nutran, nos protejan y nos mantengan internalmente cálidos, estables y en conexión con el ritmo natural.
Para las personas Vata, el otoño es a menudo el mayor desafío, pues es precisamente la energía que más fácilmente se desequilibra por las cualidades de la estación. En cambio, Pitta y Kapha pueden beneficiarse si no caen en extremos.






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